“Dentro de la Conciencia moran el firmamento y el mundo; el fuego y el aire, el sol y la luna, los relámpagos y las estrellas, todo lo que está y todo lo que no está en el universo”..png

Este ciclo planetario es asociado en Astrología Mundial al liberalismo y su última conjunción supuso la caída de la URSS y consecuente hegemonía del capitalismo, mientras que su fase de oposición en 2008-2010 trajo una fuerte crisis.

Pero en otro orden de cosas, el presente trígono ha favorecido el desarrollo y asentamiento de la Astrología y otras disciplinas "alternativas", al abrirnos a nuevas percepciones de lo temporal y sus patrones fractales.  

Saturno y Urano nos ofrecen dos perspectivas de la realidad: el primero la horizontal que desarrolla todos los ciclos temporales, y el segundo la vertical que simultáneamente los percibe en un mismo eje.

Saturno es la posibilidad de Urano manifestada, mientras que Urano contiene todas las posibilidades de manifestación de Saturno.

Urano marca una ruptura al estar inclinado su eje de rotación respecto a los demás planetas, apareciendo sus anillos en vertical; expresa así una discontinuidad que nos abre a unas coordenadas axiales. En este sentido, es el planeta mejor alineado con el plano de la Galaxia.

   

 

 

Luna Nueva en Escorpio: la siembra más profunda del año.

Se trata de la lunación más alquímica, que corresponde a la fase crítica de la putrefactio, cuando de entre los desechos del fruto ha de surgir una semilla con todo su potencial nuevamente fértil. 

Toda transformación se da necesariamente en oscuridad, en el pasaje iniciático por las propias penumbras que, más allá del dolor, tiene que ser visto como la auténtica substancia alquímica, la materia prima en estado puro, latente, con todas las posibilidades creadoras contenidas.

Es en medio de la soledad más profunda del alma que emerge la buscada inmortalidad, se revierte la oscuridad en luz, se redimen todas las faltas como suplica el Salmo de los difuntos De profundis, y se vislumbra la aurora como cantan San Juan de la Cruz y Novalis.

Como cada novilunio, es un momento de siembra de propósitos e intenciones, muy propicio para la autoindagación, introspección y conectarnos con las raíces más hondas de nuestro ser, despojándonos de aquellas envolturas y adherencias que, ya inservibles y caducas, debemos soltar (solve) para seguir el proceso evolutivo sin toxinas. Escorias residuales que al mismo tiempo encierran el misterio para los futuros ciclos creadores (coagula). Es decir, el remanente de todas las memorias dolorosas es un caldo de cultivo inmenso del que brota la vida con mayor fuerza. Cuanto más profundo lleguemos en este trabajo interior más conectados al núcleo y esencia estaremos, con lo que los consecuentes frutos y realizaciones serán más genuinos. 

 

“Dentro de la Conciencia moran el firmamento y el mundo; el fuego y el aire, el sol y la luna, los relámpagos y las estrellas, todo lo que está y todo lo que no está en el universo”..png

La Astrología no deja de ser una proyección mental de divisiones, mediciones y coordenadas para orientarnos en un Espacio infinitamente abierto, que varía según épocas, culturas o escuelas. Por lo tanto su fuerza está en el "proyector de significados". En este sentido las proyecciones de los hombres primordiales fueron tan potentes en su conexión cósmica natural, que en forma de mitos todavía nos condicionan, al vivir dentro de ellas.

 

 
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SATURNO EN CAPRICORNIO Y LA MONTAÑA SAGRADA.

Saturno en su expresión más nítida en Capricornio nos habla del simbolismo de lo "vertical", la verdad, la virtud, el dharma, y en definitiva el "Axis Mundi".

La Montaña Sagrada representa al Templo y Santuario Original, como imagen de la ascesis espiritual hacia los estados más elevados de conciencia y realización, que son aquellos estratos más primordiales de la humanidad de los que brotan todas las tradiciones sagradas. 

Es así un símbolo del "Omphalos" o Centro del Mundo que une Cielo y Tierra, y como tal, sede de los centros espirituales.

Desde antaño numerosas construcciones humanas han pretendido emular dicho símbolo de escalera al cielo, como vemos con los zigurats mesopotámicos o las pirámides egipcias y mesoamericanas.

Salutación y reverencias a todos esos inmensos seres, llenos de quietud y sabiduría atemporal que todo lo contemplan desde sus cimas majestuosamente, testigos de lo más arcaico y ancestral, para que nos guíen durante los próximos tres años de Saturno en Capricornio.

Al Meru de hindúes, al Qaf de árabes, al Alborj de persas, al Olimpo de griegos, al Kun Lun y las Cinco Montañas de los chinos, al Fuji de japoneses, al Atlas de bereberes, al Colhuacan de aztecas, al Arunachala de Shiva, al Kailash tibetano, al Ararat del arca de Noé, al Sinaí de la revelación mosaica, al Hira de la revelación coránica, al Tabor de la transfiguración crística, al Montsalvat del Grial, al Montserrat, etc. y tantos otros esparcidos por el planeta.